PASO 2019: ¿El color de las boletas puede afectar el resultado?

POLÍTICA 04 de agosto de 2019 Por Más Voces
El modo en el que la oferta electoral se presenta al votante afecta el resultado electoral. Una extensa bibliografía subraya la importancia del diseño del instrumento y los procedimientos de votación para comprender el comportamiento del votante y las estrategias de las elites políticas.
boletas
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Estos estudios señalan, entre otras cosas, que el modo en el que se presenta la oferta electoral el día de la elección puede influir sobre el corte de boleta (Darcy y Schneider 1989, Walker 1966, Campbell et al. 1960, Calvo et al. 2009, Barnes et al. 2017), los votos en blanco (Ansolabehere y Stewart III, 2003), los errores a la hora de emitir el voto (Herrnson et al. 2012, Kimball y Kropf 2005, Agresti y Presnell 2002), la cantidad de votos que obtienen algunos partidos en detrimento de otros (Katz et al. 2011, Herron y Sekhon 2003) y hasta la conexión electoral y la capacidad de respuesta legislativa (Katz y Sala 1996, Wittrock et al. 2008, Roberts 2009).

De todos los elementos que definen el diseño de la boleta (tamaño, orden de los partidos, uso de imágenes y fotos, instrucciones, etc.), la foto de los candidatos ocupa un lugar preferencial. Esto es porque la imagen del candidato se ha convertido en un determinante importante de las decisiones de voto en las elecciones modernas, desempeñando un rol clave durante la campaña y el día de las elecciones.

La foto del candidato como fuente de información

Más allá de la duración, penetración y efectividad de las campañas electorales, la boleta o instrumento de votación es una fuente de información disponible al votante al momento exacto de emitir el voto. Así, cuanto menor es la información sobre la elección, ya sea para los votantes en general o para un grupo demográfico particular, mayor es la relevancia de la boleta y la manera en que presenta la oferta electoral.

En general, la información sobre las elecciones disminuye cuanto más nos alejamos de las contiendas que concentran la atención de los medios y los propios partidos (presidentes y gobernadores, por ejemplo). En los sistemas presidenciales, como el argentino, los cargos ejecutivos dominan el escenario electoral. Los partidos se centran principalmente en capturar el Ejecutivo y estructuran sus estrategias en torno a los candidatos presidenciales, esperando que el “efecto arrastre” haga lo suyo para conquistar votos en cargos legislativos y otros ejecutivos a nivel local o provincial. Esto puede llevar al votante a concentrar esfuerzos en informarse en una sola competencia, aun cuando son muchos más los cargos en juego.

Sin embargo, las reglas electorales y la estructura del sistema partidario también pueden contribuir a generar mayor presión sobre el votante para informarse sobre más de una carrera, o principales candidatos, a la hora de votar. Este es el caso de sistemas que permiten a los votantes elegir por encima de las estructuras partidarias y seleccionar entre candidatos de una o diferentes listas. En estos contextos, y en sistemas donde la identificación partidaria no es el principal criterio para la decisión del voto porque la volatilidad electoral es alta, la competencia no se limita a los partidos. Conocer la posición política o ideológica del partido no es suficiente para definir el voto. Cuando esto sucede, las características de la boleta juegan un rol crucial, ya que la información que contiene puede servir al votante como un atajo informativo o heurística. La imagen del candidato en la boleta constituye un instrumento de toma de decisiones de bajo costo para definir el voto.

La imagen de los candidatos en las boletas electorales –entre otros elementos que forman parte de la manera de emitir el voto- se incluye inicialmente en algunos países como un recurso para mejorar las condiciones de usabilidad de los instrumentos de votación. Así, en países como África, Brasil o Irlanda, la decisión de incluir la foto de los candidatos en el instrumento de votación respondió a la necesidad de aumentar los niveles de participación de aquellos votantes con problemas de alfabetización y equiparar sus oportunidades con aquellos votantes con más y mejores recursos (Fujiwara 2015, Buckley et al. 2007).

La imagen de los candidatos es un recurso cada vez más frecuente en los instrumentos de votación. En estados Unidos, se la incluye cada vez más en las elecciones locales, y en América Latina su uso también se ha incrementado en los últimos años. En la Argentina, un decreto nacional del año 2011 establece que las boletas pueden llevar las fotos de los candidatos, aunque algunas provincias ya habían comenzado a utilizar este recurso para algunas elecciones locales previas.

Si bien la foto es un elemento que puede mejorar la usabilidad de los instrumentos de votación, estudios más recientes señalan que los votantes utilizan los atributos físicos de los candidatos derivados de la fotografía como su atractivo, género y etnia como atajos informativos para inferir otras cualidades relevantes para cargos electivos (Tchintian 2017). Por tanto, la foto se vuelve relevante no solo para identificar a quién se está votando, sino también para inferir a qué tipo de candidato se está votando.

La imagen en la boleta electoral importa. La combinación de la imagen de los candidatos, el color y el diseño, tienen un efecto en el votante. El impacto que tendrá la imagen de la ex presidenta Cristina Fernández acompañando a Alberto Fernandez o la imagen de Miguel Ángel Pichetto sin corbata acompañando a Mauricio Macri es todo un interrogante. Lo que no caben dudas es que esas imágenes serán un poderoso atractivo para algunos votantes y un elemento desmotivador y disuasor para otros y que la evidencia muestra que la inclusión de imágenes en las boletas no es inocua para definir la preferencia electoral.

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Fuente: CIPPEC.

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